Odontología

Sensibilidad dental ¡Protege tus dientes!

El frío y los cambios de temperatura pueden acentuar la sensibilidad dental. Aprende sus causas y cuándo acudir al especialista.

Sensibilidad dental y prevención

Lluvia, viento, nieve y, sobre todo, frío. Estamos pasando lo más duro del invierno y no afecta a todo el mundo por igual. Hay personas que experimentan molestias en los dientes al respirar aire frío: puede tratarse de sensibilidad dental.

¿Qué es la sensibilidad dental?

La sensibilidad dental se caracteriza por un dolor intenso y puntual en una o varias piezas dentales. Se produce porque una parte de la dentina queda al descubierto y se expone al medio oral.

Suele aparecer tras el contacto con estímulos externos como bebidas o alimentos fríos, calientes o ácidos. Hay que prestarle atención porque a veces esconde patologías bucales más importantes, como enfermedades de las encías o caries.

La sensibilidad dental es común entre los 20 y 40 años, pero también puede afectar a niños y personas mayores. En invierno sus consecuencias suelen ser más molestas.

Evita la sensibilidad dental en invierno

Cuando llega el invierno no debemos olvidarnos de abrigar nuestros dientes. Una bufanda que proteja la boca, y si cubre la nariz mejor, puede ayudar.

También debemos tener cuidado con los cambios bruscos de temperatura: por ejemplo, llegar a un local cálido y tomar de inmediato una bebida caliente. Lo aconsejable es aclimatarnos antes.

Además, es imprescindible usar una pasta específica para la sensibilidad dental y un cepillo de dientes blando.

Posibles causas de la sensibilidad dental

  • Cepillado agresivo: puede desgastar el esmalte y dejar la dentina más sensible.
  • Retroceso de las encías: las raíces quedan más expuestas y el esmalte no puede protegerlas.
  • Enfermedad de las encías: placa o sarro pueden hacer que la encía retroceda e incluso afectar al hueso.
  • Bruxismo: apretar o rechinar los dientes causa desgaste del esmalte.

Remedios para evitar sensibilidad dental

La prevención es fundamental. No descuides la higiene bucal: cepíllate los dientes al menos dos veces al día con una pasta adecuada y usa un cepillo de cerdas blandas con movimientos suaves.

  • Evita el consumo excesivo de alimentos ácidos y bebidas con gas.
  • Consume alimentos que protegen los dientes, como espinacas o plátanos, por su contenido en oxalato.
  • Aumenta alimentos ricos en calcio, como leche y quesos, con cuidado en yogures muy ácidos.

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